EXIGIR DIMISIONES
Tradicionalmente se ha dicho que la verdad sólo la dicen los locos y los niños. A esos dos gremios habría que añadir un tercero: el de aquellos que saben que a punto están de traspasar la línea divisoria entre la vida y la muerte, el de aquellos que se saben condenados y no les importa quitarse la máscara con la que la sociedad nos obliga a vivir. En este último gremio se podría incluir a Antonio Gala. Gala, ese lenguaraz sin freno que siempre dijo verdades como puños desde su ilustre “Tronera” de El Mundo, tras la enfermedad que por un momento temió que no podría superar, se ha decidido a dar un paso más allá en su vicio socrático de hablar sin tapujos. Buena prueba de ello la tenemos en la entrevista que Borja Hermoso le hizo el pasado domingo en las páginas de El País, entrevista en la que, sin pelos en la lengua, se despachaba a gusto contra la retahíla de gobernantes que nos ha tocado en suerte, o, más bien, que le ha t...