Y AHORA EL PNV
Lo llevan en los genes, entre otras cosas porque se les ha mimado y se les ha tolerado todo. El nacionalismo se retroalimenta de su propia exigencia. Ya lo decían los bilbaínos cuando, en el viejo San Mamés, en los tiempos de la grandeur de su Atletic Club, gritaban al unísono aquello del “Todos queremos más, todos queremos más, todos queremos más, y más y más, y mucho más”. Y así hasta el infinito. Están impacientes; se les nota. Tal es la esencia de la pinza. Primero fueron ellos con ETA matando, y Xavier Arzalluz sacudiendo el árbol para recoger las nueces. Luego vino Ibarretxe, con su plan quimérico; después la derrota sin paliativos de ETA. Luego llegó Carod Rovira con su mensaje tripartito: se consigue más con astucia que con pistolas, y parecieron calmarse después, claro está, de obtener un suculento botín, con su concierto económico ...