LOS MIEDOS
Primero fueron los brujos y hechiceros los encargados de someter a los seres humanos en los tiempos prehistóricos; después fue la religión –y en muchos ámbitos aún lo sigue siendo, para nuestra desgracia–; y hoy día son los poderes fácticos por boca de determinados medios de comunicación agoreros especializados en sembrar el miedo, toda clase de miedos, difusos unos, inminentes otros. Es como si unos y otros temieran, por una razón u otra, que el hombre y, aún más la mujer, se sintieran libres en todo la extensión de la palabra, independientemente de los temores y aprehensiones propias de nuestra condición de seres que, como decía Pascal, se hallan entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Y es que no basta con nuestra conciencia, con sus aprensiones, no; se necesi...