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Mostrando las entradas etiquetadas como Paro

LOS EXCLUIDOS

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            En medio del chalaneo en que se han convertido los pactos postelectorales, surge de nuevo el dato, frío como todos los guarismos, de la exclusión social en España: 8,5 millones de excluidos o en la antesala de la exclusión. Una auténtica barbaridad. Estamos, con ligeros matices, donde estábamos cuando empezó la catástrofe de la crisis. Y si los de abajo están donde siempre, y el número de ricos se ha disparado, ello quiere decir sin duda que las distancias se han hecho más grandes, que el  décalage en vez de reducirse, se amplía, para desdicha de los que van pasando de la indignación a la más absoluta desesperanza.      No cabe duda de que las sociedades liberales, que, para colmo, en especial las europeas y norteamericanas, se denominan cristianas, dejan tras de sí un reguero de excluidos y fracasados, por muy diversas causas, condenados a la mera supervivencia. Es el precio que hay que p...

EL MAL ENDÉMICO REGIONAL

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            Estamos muy contentos, sí señor, de que Castilla-La Mancha haya salido del “top ten” de regiones con mayor tasa de paro de la Unión Europea. El que en este mundo no se conforma es porque no quiere. Algo es algo, dijo el calvo.             Uno, en su inocencia juvenil, que también la tuvo, siempre pensó que la distribución autonómica del territorio español que le tocó vivir tenía como objeto, además de descentralizar la administración y tornarla más ágil, combatir la ancestral desigualdad entre regiones ricas, protegidas desde Madrid, y las pobres, consecuencia, en su mayoría, de la influencia nefasta de los viejos latifundios originados por la desafortunada política de los Reyes Católicos, tras la culminación de la Reconquista, a la que pusieron la guinda Juan Álvarez de Mendizábal, con su lamentable Ley General de Desamortización de 1835, y Pascual Madof qu...

CIFRAS INSOPORTABLES

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            Dicen los expertos que para curar un mal lo primero que hay que hacer es diagnosticarlo y, sobre todo, reconocerlo. Pero eso que habitualmente se hace en medicina, en economía y en política se tiende a ocultar con la esperanza de que el tiempo se encargue de ponerle remedio. En eso, desde luego, el Partido Popular se las pinta solo hasta el punto de convertirse en un auténtico especialista del encubrimiento de los datos, amparándose, claro, en el incondicional apoyo con que cuenta en determinados medios de comunicación.             Decir, como decía la pasada semana Rajoy que la economía va viento en popa, que vamos “en la buena dirección”, aunque, eso sí, “hay que seguir trabajando para consolidar la recuperación” (sic); o considerar, como consideraba ese mismo día el Ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, “muy positivos los datos de la Encue...

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

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    Algo grave pasa en este país sin ningún género de dudas. Que un primero de mayo, en una España con casi seis millones de gentes en paro, no se deje sentir en las distintas manifestaciones con la suficiente contundencia tan sensible catástrofe no puede menos que plantear una serie de interrogantes. Algo falla, qué duda cabe. Lo lógico, lo absolutamente lógico es que cualquier persona desempleada saliera a la calle, se desgañitara protestando por la injusticia de que es objeto. La consecuencia más lógica sería ver una auténtica marejada en las calles de las distintas ciudades. Y, sin embargo, no es así.     ¿Qué ocurre? ¿Se ha perdido la esperanza? ¿Se falsean los datos? ¿Esperan los afectados que otros vengan a solventarles la papeleta? ¿Será cierto, como más de una vez se oye decir, que una buena parte de los desempleados trabajan en subcontratas, en la economía sumergida? Es como si, de un lado, estuvieran las centrales sindicales haciendo puntu...

¿GENERACIÓN PERDIDA O GENERACIÓN VENCIDA?

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            Los datos aportados por el primer Estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud son algo más que preocupantes, ya que demuestran que esa juventud a la que, como padres y como docentes, hemos dedicado la mayor parte de nuestra vida, de “generación perdida” –nombre con que en muchos ámbitos es ya conocida, a semejanza de la célebre lost generation – empieza a dar síntomas de ser una “generación vencida”, ¿o acaso sería más correcto decir,   generación estafada”?             La resistencia tiene un tope, lo mismo que el ámbito de la esperanza, y ese tope hace tiempo que gran parte de nuestra juventud lo alcanzó. Formados durante casi veinte años, acumulando carreras, especialidades, másteres y demás cursos de perfeccionamiento, incluidos los tan necesarios idiomas, más de las tres cuartas partes de nuestros jóvenes se dec...