LA VOZ DE LA CALLE
Una de las quejas más oídas en la calle es la de que los gobernantes y políticos únicamente se acuerdan del ciudadano cuando les sube el agua al cuello: es decir, cuando llega el momento de las elecciones de cualquier índole, y después, “si te he visto no me acuerdo”; algo parecido a lo que ocurre con el hijo que acude a su madre a sacarle los veinte euros que necesita, y después, “hasta luego, Lucas”. Y así, no es de extrañar que sean muchos los que, posteriormente, se arrepienten de haber dado el voto, e incluso se sienten timados y hacen propósito de no caer de nuevo en la tentación, hasta que, llegado el momento, se dejan embaucar una vez más por los cantos de sirenas, las promesas y los expertos de la comunicación. Es evidente que la voz del pueblo no interesa, y sin embarg...