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Mostrando las entradas etiquetadas como Pedro Sánchez

A POR TODAS

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             Que Sánchez le ha visto las orejas al lobo es tan cierto como que se ha saciado de horrores. La penúltima jugarreta de su valido Redondo, aquella sin duda que terminó abriéndole definitivamente los ojos respecto a la calaña del Rasputín, fue aquella esperpéntica entrevista de los 21 ó 23 pasos con el presidente de Estados Unidos Joe Biden. Pocas veces he sentido tanta vergüenza ajena como aquella tarde, por más que Sánchez intentara enmendarla enumerando los temas que le había planteado en tan breve margen de tiempo al mandatario estadounidense, que, como una momia embozada avanzaba cual zombi con semblante indiferente junto a aquel tipo inoportuno y un tanto agobiante que le daba la matraca. Siempre nos quedará la duda de si sabía quién era o no, o si lo hacía a modo de venganza.             Sea como fuere, conviene decir que fuimos muchos los españoles de bien que, en ese moment...

EL SUEÑO ROTO DE PEDRO SÁNCHEZ

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            Este título, que podría parecer sacado de una novela de García Márquez, corresponde a una realidad que acabamos de vivir hoy, con un presidente Sánchez que, acosado por todas partes, incapaz de sacar adelante los presupuestos generales, ha tenido que hacer crack, dejando profundamente frustrados a quienes habían confiado en que, por fin, España iniciara un giro hacia lo social, después de más de una década viendo cómo los beneficios del Estado han ido a parar a unas cuantas manos (cada vez menos) y cómo el margen entre los ricos y pobres crecía más y más.             Entre todos lo mataron y él solo se murió, dice el refrán; y, como siempre, añado yo, los platos rotos tendrán que pagarlos los mismos. O sea, el pueblo, o sea, la clase media, excepción hecha, claro está, de los amigos de Casado, Rivera y Abascal que ven iluminarse el cielo, pensando qu...

LA HORA DE LA SINRAZÓN

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            El encanallamiento de la política española alcanza a veces, como ha ocurrido esta semana, cotas inverosímiles que rozan lo absurdo. Es posible que, como se ha dicho, para Pedro Sánchez un día más en la Moncloa sea un éxito, para él y para el Socialismo español, pero, como ciudadanos honestos que somos, necesariamente hemos de creer que, para un presidente que se precie, la buena voluntad ha de imperar por encima de todo, así como el bien de España. Por consiguiente, en modo alguno cabe pensar que este hombre, acostumbrado ya, como decía Cela, a resistir, esté dispuesto a vender España al Independentismo catalán por unos presupuestos.             Otra cosa son los errores, las faltas de previsión e incluso de valentía. Intentar abrirse paso en una roca de basalto con un tenedor o incluso una navaja puede llevar años, o incluso ser matemáticamente impo...

EL RETO DE SÁNCHEZ

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                                                            En la vida, como en el ajedrez, lo esencial es llevar la iniciativa, y en eso, Pedro Sánchez, al parecer muy bien aconsejado y tutelado, se está mostrando como un maestro consumado. Cuando parecía derrotado, se la jugó a una carta y ganó; ahora, con su fino olfato, ha aprovechado un pequeño resquicio y, sin tan siquiera ser parlamentario, se ha encaramado a la Presidencia del Gobierno del Reino de España, ante el asombro de propios y extraños, incluido el entorno internacional, que no sabe a qué carta quedarse.             Y ahora, haciendo caso omiso de la desesperación de los p...

ENTRE LA INQUIETUD Y LA ESPERANZA

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            Y lo que tenía que suceder, sucedió. La moción de censura prosperó y Rajoy, ante la perplejidad suya y la de los suyos, cayó. No se puede describir con menos palabras una “muerte” anunciada. Han sido dos días de infarto, pero desde el principio se vio venir que esta vez sí, esta vez se iban a lanzar todos, excepto Ciudadanos, sobre lo que ya era un cadáver político desde las sentencias de la Gürtel.             “Ha caído Rajoy”, dijo un ciudadano anónimo. “No, en realidad llevaba mucho tiempo caído”, replica su interlocutor. Otra víctima de la Moncloa y de su propia arrogancia. Le bastó ver que su futuro dependía del PNV y se dio por finiquitado, hasta el punto de refugiarse con los suyos, la tarde del jueves, en un restaurante madrileño de lujo, dejando que los demás, los que él había menospreciado cuando no vilipendiado, se repartieran sus despojos. Le fa...