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Mostrando las entradas etiquetadas como pandemia

LA ALEGRÍA DE VIVIR

Si algo nos ha enseñado la pandemia es el valor de la vida y la libertad. Cómo no acordarse de aquellos tres meses claustrofóbicos de 2020, encerrados a cal y canto en nuestros hogares, separados de nuestros parientes cercanos, asustados con las noticias lúgubres que puntualmente nos ofrecían los telediarios, echando tanto de menos el campo, la playa y la montaña, dejando pasar uno a uno los días, las semanas, los meses…             Fue todo tan inesperado, tan difícil de soportar, con aquellas mascarillas que hasta entonces sólo se las habíamos visto a los orientales. Con todo, nos considerábamos afortunados de disponer de una casa donde poderte mover a gusto. A diario, sin embargo, pensábamos en esas familias de cinco o seis miembros obligadas a vivir en sesenta, ochenta o noventa metros. Para ellos, esos meses debieron de quedar grabados a fuego en sus conciencias, viéndose constantemente como los personajes de  A puert...

CUESTIÓN DE CONFIANZA

                                                   Dieciséis agotadores meses de pandemia nos han dejado exhaustos a quienes hemos mantenido rigurosamente las normas marcadas por el Gobierno. Por eso, hoy que empezamos a ver la luz más allá del túnel, hoy que entendemos que muy pronto tendremos que recobrar la tan añorada normalidad, necesitamos, como mínimo, una inyección de confianza, confianza en nosotros mismos, confianza en el género humano y, sobre todo, confianza en quienes nos dirigen.             Dieciséis meses de muertes y vacunas, dieciséis meses de miedo, dan para mucho. Hemos tenido tiempo de reflexionar mucho, y las conclusiones que hemos sacado son muy poco halagüeñas. A la primera conclusión que hemos llegado es que un país necesita confianza en sí mismo...

LECCIONES DE LA PANDEMIA

            Escribe Albert Camus al final de su novela  La peste , que conviene que estemos vigilantes porque la bacteria permanece agazapada en las entrañas de las ratas, dispuesta a hacer acto de presencia en cualquier momento e iniciar de nuevo la trágica espiral, esa misma que, pese a todo, seguimos viviendo, y de la que parece que por fin vamos a salir, sin prisa pero sin pausa, merced al esfuerzo de la Ciencia.              ¿Extraeremos alguna lección de este duro trance? Me encantaría decir que sí rotundamente. Pero, ¿cómo no sacar aquí a colación el viejo refrán de que el hombre es el único ser de la creación que tropieza dos veces en la misma piedra? Y si fueran únicamente dos… Estamos tan anclados; vivimos tan aferrados a nuestro modelo de existencia, que no resulta extremadamente difícil cambiar de hábitos.       ...

DIARIO DEL AÑO DEL DESASTRE (V) HUIS CLOS

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                       Vamos hacia los cuarenta días de confinamiento (la cuarentena a la antigua). También Jesucristo pasó cuarenta días y cuarenta noches en el desierto soportando tentaciones y curtiéndose como dios y como hombre. El problema es que nosotros seguimos sin ver la salida del túnel. Lo único que nos tememos es que esta noche, en el momento mismo en que escribo estas líneas, otros quinientos compatriotas –¡ojalá me equivoque!– sigan rindiendo tributo a esta nueva sanguijuela que es el coronavirus. Es terrible despertarse cada mañana y enterarse de que la terrible cifra de muertos aumenta a un ritmo incesante, por no hablar de los tres, cuatro o cinco mil nuevos infectados, ¿cómo es posible, nos preguntamos?             El desastre –el sanitario– sigue, pese al heroico comportamiento de los que a diario se baten el cobre con él, pa...

DIARIO DEL AÑO DEL DESASTRE (IV) HUIS CLOS

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          Han pasado cuatro semanas y sigue sin verse luz al otro lado del túnel por más que los  encargados de hacer frente a esta pandemia un día sí y otro también reiteren su cantinela optimista. La moral se resquebraja al ritmo del número de muertos, que están a punto de alcanzar los 17.000.            En un mes de confinamiento ha habido tiempo de pensar: éramos la Ciudad Alegre y Confiada que decía Benavente; estábamos plenamente convencidos de que las epidemias eran cosa del pasado, cosa superada, y que, excepción hecha de un grupo de agoreros, “cenizos” y “gafes”, no había por qué preocuparse ni precaverse. Sí teníamos noticias de millonarios caprichosos que se habían construido junto a sus mansiones un refugio nuclear, por si las moscas. Pero la palabra “pandemia”, si seguía en el diccionario era por pura extravagancia, cual reliquia. Y es que está claro que en el mundo actual, ...

DIARIO DEL AÑO DEL DESASTRE (II). HUIS CLOS

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                                                           Decía Balzac que los verdaderos héroes de la Historia no eran los grandes generales napoleónicos enterrados en El Panteón de París, sino gentes anónimas como aquellos trescientos soldados que se presentaron voluntarios a construir un puente con barcazas para permitir que más de medio millón de hombres, o sea, la grande armée , pudiera cruzar la Berezina, evitando así que sus compañeros fueran diezmados por los cosacos. Construir aquel puente en pleno invierno, dentro del agua helada, suponía una muerte casi segura. Pero había que sacrificarse, y tenían que hacerlo tipos aguerridos y generosos que sabían que no iban a pasar a la Historia, ni figurar en ninguna columna como la de Trajano ni en ningún friso como el de las Panateas.    ...

HUIS CLOS

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           Nos lo advirtió hace más de un mes nuestro amigo Jorge Laborda –colaborador habitual en las páginas de este mismo Diario, y que el pasado día 5 presentaba el Volumen XII de su obra Quilo de Ciencia –; nos lo advirtió, insisto, reiteradamente a los componentes de nuestra tertulia sabatina: lo que viene es “gordo”, una auténtica calamidad.             Para nosotros, legos en la materia, o casi, considerando que la “cosa” venía nada menos que de China y que, como más de un periódico o emisora había dicho, el tal “coronavirus” no pasaba de ser una gripe o poco más, dijimos,  “¡Bah!, cosas de científicos”. No en vano habíamos superado el terrible ébola africano, la difteria  y las mil y una calamidades que rara vez llegaban a nuestro paraíso europeo.             Pero, he aquí que, de pronto, el tal ...