EL MESÍAS
Y, por si faltaba algo, el pasado lunes salía de la cárcel de Logroño el líder de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi tras seis años y medio de reclusión por intentar refundar Batasuna, el brazo político de la banda terrorista ETA. No fueron veinte mil personas, ni siquiera dos mil los que acudieron a recibirlo como él hubiera deseado, sino simplemente doscientas –cifra altamente denotativa de que algo, por fortuna, se desinfla en el País Vasco–, pero, como es natural, las doscientas tenían perfectamente estudiado el ritual de exaltación del nuevo “mesías” de Euskadi, recibido a la puerta de la cárcel como Jesucristo el Domingo de Ramos a las puertas de Jerusalén, aunque sin flores ni ramas de olivo. Como suele ocurrir en estos casos, el ex preso no sólo no salió arrepentido, sino...