EL DESASTRE DEL EBRO
Circula por la red un escrito de una conocida personalidad albaceteña lamentándose amargamente de “que no se haya desarrollado hasta ahora un adecuado y eficaz plan hidrológico que impida ahogarse a los ribereños del Ebro y permita que el caudal sobrante llegue al Sur, donde tanta agua falta”. “Es ilógico imaginar –concluye– que unos se ahoguen mientras otros demandan utilizar el agua que sobra”. No se puede decir más con menos palabras, mi querido amigo. La verdad sólo tiene un camino, y ese camino, aquí, una vez más, se ha visto desbordado por la terquedad de los que ven España con ojos provincianos y mirada gallinácea, en vez de elevar las miras por encima de las altas cumbres pirenáicas, y ver el mundo, su mundo, con mirada cosmopolita y absolutamente exenta de prejuicios. ...