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Mostrando las entradas etiquetadas como Monarquía

FELIPE VI

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            No es fácil saber lo que nuestros reyes, que reinan pero no gobiernan, opinan de aspectos fundamentales de la política española. Juan Carlos, bien aconsejado por sus tutores franquistas, se debatió siempre entre nubes y claros, dejando por esclarecer muchos aspectos. Su hijo, Felipe, rey en ejercicio, como hombre moderno, es algo más transparente; sus gestos y la expresión de su rostro lo delatan, pero, con todo, es, como su padre, un auténtico fajador.             Es en los discursos donde se pueden extraer determinadas tendencias e inclinaciones, suponiendo   siempre que éstos plasmen sus verdaderas ideas y no las de sus consejeros áulicos. El que el pasado jueves pronunciaba en las Cortes Generales para abrir formalmente la XII legislatura –el primero de esta índole– dejó perfectamente traslucir, si no su pensamiento político global, sí al menos deter...

LOS BORBONES Y LA BULIMIA ERÓTICA

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            A buen entendedor, pocas palabras bastan. Ahora entendemos las prisas de don Juan Carlos, Soberano Emérito, por abdicar y dejar el trono a su hijo Felipe VI, en tanto que el Gobierno aceleraba la entrada en vigor del aforamiento del Monarca saliente. Evidentemente, entre otras lindezas, éste estaba enterado de que las querellas presentadas contra él por una ciudadana belga, Ingrid Jeanne Sartiau, y, sobre todo, la presentada por el catalán Alberto Solà, iban adelante y muy bien podrían acarrear gravísimos problemas a una Monarquía seriamente tocada por culpa de la muy poco ejemplar conducta de parte de sus miembros.             Ayer mismo nos enterábamos que la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo admitía a trámite la demanda de paternidad presentada por la citada Ingrid Jeanne   Sartiau contra e Rey Don Juan Carlos, en tanto que, cautamente, d...

LA DESPEDIDA

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                                                Las despedidas son tristes, algunas desgarradoras. No había el pasado jueves más que mirar el semblante de Don Juan Carlos, rey emérito, y no digamos los rostros de los componentes de la selección nacional de fútbol, sometidos éstos a una despedida humillante, con lo que volvemos a lo de siempre, y que, con Don Juan Carlos, se llevan consigo lo que tanto lustre dio a España.             Pero dejemos a un lado a la “roja”, de la que habrá tiempo de hablar, y vayamos al rey abdicado, con su rostro ya abatido, con un final absolutamente impropio de ese gran monarca de nuestra historia que tan brillantemente salvó a España de los estragos del 23-F, de esas zahúrdas de Plutón en las que de nuevo unos cuantos militares mesiánicos pretend...

UNA DECISIÓN CUANDO MENOS DISCUTIBLE

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            La casi unanimidad con que ha sido tomada por los diferentes estamentos la abdicación del rey Juan Carlos I, no puede por menos de hacernos reflexionar. Se hablaba de una más que hipotética renuncia a la corona, en especial después de las sucesivas jubilaciones de Benedicto XVI, del rey de Bélgica Alberto II y de la reina Beatriz de Holanda. Pero teníamos a Juan Carlos por un hombre tenaz, en especial después de su arrepentimiento público, gesto duro donde los haya, y su intención de recobrar la salud y el terreno perdido.             La situación de España es un reto sólo asumible por un hombre experto y con grandes dotes: ahí lo queríamos ver después del morlaco lidiado el 23-F de 1981. Por eso la sorpresa ha sido mayúscula, tan mayúscula como el desafío que le deja a su hijo Felipe, para quien se acaban los ensayos y empieza la representación seria. ...