LA HIDRA DE ALSASUA
En la madrugada del 15 de octubre de 2016, cuando parecía dormida, de repente salió de su letargo la hidra de Alsasua, arremetiendo con toda la saña de mundo contra dos guardias civiles que, acompañados por sus respectivas novias, tomaban apaciblemente unas copas en el bar Koxka de esa población navarra. Ya entonces me vino a las mientes de inmediato la terrible película de Fritz Lang “Furia”, en la que un honrado ciudadano que va a reunirse con su novia se ve mezclado en un turbio asunto, sin comerlo ni beberlo, que acaba en un linchamiento del que milagrosamente sale vivo. Aquellos rostros crueles de los asaltantes a la cárcel, perfectamente tomados por la cámara de un periodista y que se erigirán en prueba esencial de unos acusados que, en el juicio, niegan, niegan y niegan, como todos los ciudadanos que se empecinan en mirar para otro lado, son...