LA TIERNA INDIFERENCIA DEL MUNDO
África se hunde en su propia desdicha, infectada por el ébola, la malaria y todas las plagas imaginables derivadas de la insalubridad imperante. El martes, muy de mañana, fallecía en el complejo hospitalario Carlos III de Madrid el padre Miguel Pajares, el hombre que se atrevió a mirar al ébola de frente, uno de esos esforzados misioneros, uno más de esos héroes anónimos, encargados, ante todo, de salvar la dignidad del género humano, de esa Europa opulenta, o de esos Estados Unidos, donde con lo que gastan en caprichos unos cuantos miles de millonarios, podían sacar a flote a ese continente que todos hemos explotado, en especial Francia y Gran Bretaña, y ahora China y Rusia, encargados de esquilmar la poca riqueza que aún le queda. Un continente que incluso corre serio riesgo de perder su excepcional fauna por culpa de la locura colectiva de los cazadores multimillonarios. Un continente que jamás tuvo la suerte...