VÉRTIGO
Hace exactamente once días salía a la luz una noticia, una más de esas que te ponen los pelos como escarpias durante unas horas, hasta que acabas digiriéndolas, porque tal es la ley del sensacionalismo. La noticia, verdaderamente sobrecogedora, decía que la víspera, en Madrid, una niña de diez meses había sido encontrada muerta en el coche de su padre, que la había dejado allí olvidada, en vez de llevarla a la guardería, como era su obligación. ¡Se había olvidado de su propia hija! La noticia fue rebotando, de medio en medio, produciendo escalofríos en el personal, sirviendo de motivo de conversación en los mentideros: “Hay que ver a lo que estamos llegando”. Pero sin ir mucho más allá, porque sabemos de sobra que pronto tendremos, fresquita, otra todavía más brutal. Como es natural, el padre fue detenido, puesto a disposición del juez, q...