CRÓNICA DE UNA DEBACLE
Asombra pensar en la incapacidad de los múltiples consejeros áulicos del presidente Rajoy para advertirle de un desastre para el Partido Popular que no sólo se palpaba en las encuestas, sino también en calles y tertulias. Si los datos no engañaban, y no engañaban, teníamos y tenemos uno de cada cuatro ciudadanos en el umbral de la pobreza. ¿Esperaba acaso que ese ciudadano desesperanzado lo votara por aquello de que “parece que salimos del desastre en que nos dejaron los socialistas”? ¿Esperaba acaso que lo votaran los dos millones de jóvenes que no saben qué rumbo darle a su vida? Aquí están –y no hace falta ni lupa ni candil– los votos de Podemos. ¿Y acaso no le advirtieron que ese partido de Albert Rivera, salido como por ensalmo de Cataluña, dispuesto a arrasar en toda España, no le iba a robar a una parte sustancial de su propio electora...