ENTRE LA INQUIETUD Y LA ESPERANZA
Y lo que tenía que suceder, sucedió. La moción de censura prosperó y Rajoy, ante la perplejidad suya y la de los suyos, cayó. No se puede describir con menos palabras una “muerte” anunciada. Han sido dos días de infarto, pero desde el principio se vio venir que esta vez sí, esta vez se iban a lanzar todos, excepto Ciudadanos, sobre lo que ya era un cadáver político desde las sentencias de la Gürtel. “Ha caído Rajoy”, dijo un ciudadano anónimo. “No, en realidad llevaba mucho tiempo caído”, replica su interlocutor. Otra víctima de la Moncloa y de su propia arrogancia. Le bastó ver que su futuro dependía del PNV y se dio por finiquitado, hasta el punto de refugiarse con los suyos, la tarde del jueves, en un restaurante madrileño de lujo, dejando que los demás, los que él había menospreciado cuando no vilipendiado, se repartieran sus despojos. Le fa...