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Mostrando las entradas etiquetadas como elecciones autonómicas

LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO

              El triunfo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid ha hecho daño. Como un meteorito impactando sobre la Puerta del Sol, de la noche a la mañana, y cuando quien más quién menos se sentía tranquilo, las elecciones a la presidencia de la comunidad de Madrid han roto esquemas y  han puesto todo en tenguerengue.             Es evidente que estamos en el siglo de las mujeres. Ayuso, arrasando, y Mónica Sánchez, convenciendo a las exigentes minorías, han hecho trizas las ilusiones de un eminente abogado del Estado, de un muy honorable rector de la Complutense y del ex vicepresidente segundo del Gobierno de España, el polémico Pablo Manuel Iglesias.             La política, justo es reconocerlo, es cada vez más “asunto de muleros”, que le decía Rafael Sánchez Ferlosio al Caudillo. “Asunto de mulero...

PAGE PRESIDENTE

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            Después de una dura lucha contra los elementos y con la estimable e imprescindible ayuda de Podemos, Emiliano García-Page accedía el pasado día 1 de julio a la presidencia de Castilla-La Mancha, desbancando, quién lo dijera, a María Dolores Cospedal, que aspiraba a perpetuarse en el sillón de Bono.             Ha cantado el mariscal, sin duda, pero la cosa no es para echar las campanas al vuelo. El reto es grande, por no decir inconmensurable, habida cuenta del desaguisado dejado por los últimos años del gobierno Barreda –véanse, si no, las ruinas del aeropuerto de Ciudad Real, aquella obra faraónica, o la ruina de la CCM– y por el de la propia Cospedal, que han hecho retroceder nuestra región más de quince años.           Rescate del Estado de bienestar, sí, por supuesto, pero también rescate de la moral públi...

CRÓNICA DE UNA DEBACLE

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            Asombra pensar en la incapacidad de los múltiples consejeros áulicos del presidente Rajoy para advertirle de un desastre para el Partido Popular que no sólo se palpaba en las encuestas, sino también en calles y tertulias. Si los datos no engañaban, y no engañaban, teníamos y tenemos uno de cada cuatro ciudadanos en el umbral de la pobreza. ¿Esperaba acaso que ese ciudadano desesperanzado lo votara por aquello de que “parece que salimos del desastre en que nos dejaron los socialistas”? ¿Esperaba acaso que lo votaran los dos millones de jóvenes que no saben qué rumbo darle a su vida? Aquí están –y no hace falta ni lupa ni candil– los votos de Podemos.             ¿Y acaso no le advirtieron que ese partido de Albert Rivera, salido como por ensalmo de Cataluña, dispuesto a arrasar en toda España, no le iba a robar a una parte sustancial de su propio electora...

DESPUÉS DE LA TEMPESTAD

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            Tras quince días de ajetreo, inútil para unos, fructífero para otros, llegó el momento de recoger frutos y calabazas, y, como de costumbre, todos, incluso los de la pedrea, se muestran ganadores y satisfechos, por más que, a estas horas ya sean muchos los que se saben condenados. Tal es el juego de la política: nunca reconocer que el torbellino te va a engullir inexorablemente porque así lo dicen todas las encuestas; y nunca reconocer que tu ciclo se ha acabado.             Día de reseca electoral en el que las cosas ya no son como fueran antaño tras el severísimo toque de atención que ha cambiado la faz de la política española, por más que los dos grandes partidos hayan luchado hasta la extenuación por seguir manteniendo el tipo. Nada sé ni nada quiero aventurar, en el instante en que escribo estas líneas, de los resultados que se habrán producido, pero de...

NERVIOS EN EL PP

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            Tras las elecciones andaluzas de nuevo las alarmas se han disparado en la calle Génova. Cualquier resultado por debajo de los 25 diputados podría ser una catástrofe. El experimento de Juan Manuel Moreno, como era previsible, funcionó muy por debajo de sus posibilidades. Pero he aquí que una vez más Rajoy, perfecto encajador, asimiló la derrota viendo la parte positiva del asunto, o sea, aquello de “días malos, vísperas de buenos”.            Ahora bien, a los barones territoriales del PP les pone de los nervios el cuajo de Rajoy, su cachaza ante las inminencias, su cara de póker que hasta a ellos mismos desconcierta a veces, su modo de confiarlo todo a una buena estrella de la que él sabe muy bien que carece.         Impera la sensación de que “alea iacta est”; de que se ha perdido un tiempo precioso obedeciendo los di...