FELIPE VI
No es fácil saber lo que nuestros reyes, que reinan pero no gobiernan, opinan de aspectos fundamentales de la política española. Juan Carlos, bien aconsejado por sus tutores franquistas, se debatió siempre entre nubes y claros, dejando por esclarecer muchos aspectos. Su hijo, Felipe, rey en ejercicio, como hombre moderno, es algo más transparente; sus gestos y la expresión de su rostro lo delatan, pero, con todo, es, como su padre, un auténtico fajador. Es en los discursos donde se pueden extraer determinadas tendencias e inclinaciones, suponiendo siempre que éstos plasmen sus verdaderas ideas y no las de sus consejeros áulicos. El que el pasado jueves pronunciaba en las Cortes Generales para abrir formalmente la XII legislatura –el primero de esta índole– dejó perfectamente traslucir, si no su pensamiento político global, sí al menos deter...