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Mostrando las entradas etiquetadas como Universidad

CONMOCIÓN EN LAS AULAS

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            Dicen que no hay mal que por bien no venga, y qué razón lleva el refranero. El escándalo de Cristina Cifuentes –dejando a un lado su empecinamiento en negar la evidencia– ha abierto la caja de Pandora, dejando un rastro de imprevisibilidad que todos deseamos que sea para bien.             Cuando la Universidad dependía del Ministerio había, qué duda cabe, corruptelas universitarias por parte de los sanedrines de cátedros (o catedráticos) empeñados en mantener un statu quo que les favoreciera; pero ahí estaba, por lo general, el nivel intelectual para garantizar el prestigio de las universidades. No eran idílicas, pero mantenían el tipo.             Dos factores vinieron a alterar la institución universitaria: uno, el Estado de las autonomías; otro la injerencia de la política. Considero, como catedráti...

CERO EN CONDUCTA

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            Mientras el independentismo catalán se encarga de empañar más y más la imagen de España en el mundo entero ante la impasibilidad de los que deberían asumir la responsabilidad de contrarrestar semejante deterioro y se limitan a dejar que los jueces les resuelvan unos problemas que tienen mucho de políticos, el bochorno de la falta de clase cunde desde la Monarquía a las Instituciones.             Hay semanas negras, y ésta, qué duda cabe, deja atrás a muchas ya vividas, hasta el punto que lo único que parece seguir vivo es el fútbol, que sigue dando alegrías a escala planetaria. Lo demás, como decía el castizo, cero patatero. Cero en conducta para la bochornosa actuación de la reina Letizia, ofreciendo su verdadero rostro a la salida de la catedral de Parma, el pasado domingo de resurrección, en una imagen que ha dado la vuelta al mundo. Todo un espectáculo digno de una auténtica plebey...

INCERTIDUMBRE UNIVERSITARIA

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                El ministro Wert está empeñado en que la Universidad española viva inmersa en la incertidumbre y así no es posible trabajar. Aquella universidad que, con sus vicios y sus virtudes, vivimos en nuestra juventud, es hoy un recuerdo idílico. Lo de hoy frisa en el caos, y el desánimo se abate como un pedrisco sobre todos los estamentos.             No hay nada peor que no saber dónde te encuentras y cuál es el suelo que pisas. Como aquel personaje de “El séptimo sello” de Bergman que exclamaba: “¡Dios mío, permítenos saber quiénes somos, dónde estamos y adónde vamos!”, la Universidad española avanza como buque a la deriva sin la imprescindible estabilidad que es lo que hace que una institución de esa índole avance, progrese y dé los tan necesarios frutos.             Hubo una époc...