LA PACIENCIA TIENE UN LÍMITE
Basta tener un poco de perspicacia para darse cuenta de que algo está fallando desde principios de 2000 en la sociedad europea, encallada en los valores de antaño e incapaz de ponerse al día. Algo se mueve y el que no esté dispuesto a verlo corre serio peligro de convertirse en estatua de sal. La historia avanza por empellones y éste al que estamos asistiendo tiene todas las trazas de llevarse por delante muchas cosas a las que la Humanidad estaba habituada por pura inercia. Y, como es natural, los políticos de la vieja escuela, preocupados simplemente por cuadrar sus cuentas, están siendo las primeras víctimas propiciatorias de la debacle inm...