LA ENCRUCIJADA DE ESPAÑA
La sensación generalizada de que hemos caído en una trampa es ya un hecho fehaciente entre amplísimos sectores de la población española. Incluso los europeístas convencidos de antaño, entre los que me cuento, dudan con razón, viéndonos ya definitivamente en manos de Angela Merkel y el puritanismo protestante de raíz burguesa, que lo único que sabe decir es “Paga, paga y paga”. Apoyándose en nuestros endémicos defectos estructurales y nuestro modo de ser de estirpe católica, Alemania y sus satélites nos han cazado de lleno, dejando al descubierto la amarga verdad: esa Europa soñada no es sino un clan de mercaderes, oliendo a perfume caro, con un ama de casa superpoderosa y empeñada en que le salgan las cuentas. Sueños rotos, al fin y al cabo. ¿Cómo no acordarnos, viendo la encruci...