LA MUERTE DE UN POETA
Sabíamos de su grave enfermedad, que por primera vez después de muchos años le impidió presidir hace tres semanas el jurado del premio de poesía Barcarola , pero eso no ha sido óbice para que el pasado jueves sintiéramos, nada más levantarnos, el duro zarpazo de la noticia de su muerte. Siempre cabía la esperanza y a ella nos aferrábamos, hasta que los teletipos, fríos e inexorables, pregonaron a los cuatro vientos que Félix Grande, ese gran hombre, el nieto del abuelo “Palanca”, nuestro amigo, había dejado de existir, dejando el mundo de la poesía y el mundo de la amistad huérfanos. ¡Quién nos iba a decir hace dos años, cuando tuvo la deferencia de presidir la entrega de los premios de poesía y narrativa Barcarola en el salón de plenos del antiguo Ayuntamiento, que aquel acto, en compañía de su esposa, Francisca Aguirre, como él Premio Nacional d...