EL EJEMPLO DE MANUEL VALLS
Nunca me gustaron los políticos que se cambian la chaqueta, y lo que hizo Valls aceptando la oferta de Albert Rivera me pareció, a primera vista, simple oportunismo; pero, tras las elecciones municipales, su gesto de ceder generosamente sus concejales a Ada Colau para evitar que la alcaldía del Barcelona cayera en manos del antiguo socialista, y hoy acérrimo independentista, Maragall, me pareció simplemente de diez. Gestos como el de Valls permiten ver la distancia que hay entre la consolidada clase política europea y la española, donde todo vale con tal de conseguir un fin, aunque para ello haya que tergiversar una y mil veces las palabras, como si el electorado rozara lo infantiloide. Hay líneas rojas –y que conste que son los políticos las que han empezado a utilizar expresiones de esa índole, al igual que la de los “cordones san...