ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
El rostro del Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, durante estos últimos días es todo un poema, como el de Iker Casillas. Él solito se metió –o lo metieron– en un jardín, y ahora paga, y de qué modo, las consecuencias. Con el fin de complacer y atraerse al ala ultracatólica, Rajoy introdujo en su programa la reforma de la Ley del Aborto de Zapatero como uno de los proyectos estrella de su legislatura. Este proyecto se le encomendó al ex alcalde de Madrid, que lo acogió con el entusiasmo del neófito que tanto asombró a propios y extraños, máxime habida cuenta de que muchos lo tenían por un tipo francamente progresista. Durante largos meses, Gallardón tuvo que soportar las sucesivas andanadas no sólo de los partidos de izquierdas, sino también las de personalidades de su propio partido –Celia Villalobos, Monago, Feijóo, etc.–, ataques que él afrontó con u...