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Mostrando entradas de junio, 2021

LA ALEGRÍA DE VIVIR

Si algo nos ha enseñado la pandemia es el valor de la vida y la libertad. Cómo no acordarse de aquellos tres meses claustrofóbicos de 2020, encerrados a cal y canto en nuestros hogares, separados de nuestros parientes cercanos, asustados con las noticias lúgubres que puntualmente nos ofrecían los telediarios, echando tanto de menos el campo, la playa y la montaña, dejando pasar uno a uno los días, las semanas, los meses…             Fue todo tan inesperado, tan difícil de soportar, con aquellas mascarillas que hasta entonces sólo se las habíamos visto a los orientales. Con todo, nos considerábamos afortunados de disponer de una casa donde poderte mover a gusto. A diario, sin embargo, pensábamos en esas familias de cinco o seis miembros obligadas a vivir en sesenta, ochenta o noventa metros. Para ellos, esos meses debieron de quedar grabados a fuego en sus conciencias, viéndose constantemente como los personajes de  A puerta cerrada  de Jean-Paul Sartre, desprovisto de su intimidad, con

TEMA TABÚ

            Humildemente estaba convencido desde que la Monarquía española encabezada por Juan Carlos I se convirtió en tema abierto de par en par a los medios tras décadas de ser considerado tema tabú, que no había asunto inabordable en el mundo actual. Pero hete aquí que hace unos días, releyendo ese impresionante ensayo de Yuval Noah Harari, titulado  De animales a dioses. Breve historia de la Humanidad  –libro que, dicho sea de paso, debería ser lectura obligatoria en institutos y universidades –, en uno de sus capítulos finales, me encontré con unas cifras que me dejaron atónito.             Reconozco mi ignorancia al respecto, pero leer que de los 56 millones de personas fallecidas en el año 2000 en todo el mundo, en tanto que las guerras causaron la muerte de 310.000 individuos y el crimen violento la de 520.000 (en total 830.000 víctimas; o sea el 1,5%), la cifra de muertos en accidentes de automóviles se elevó a 1.260.000 personas (o sea 2,25 % de la mortalidad total) y –aquí

CUESTIÓN DE CONFIANZA

                                                   Dieciséis agotadores meses de pandemia nos han dejado exhaustos a quienes hemos mantenido rigurosamente las normas marcadas por el Gobierno. Por eso, hoy que empezamos a ver la luz más allá del túnel, hoy que entendemos que muy pronto tendremos que recobrar la tan añorada normalidad, necesitamos, como mínimo, una inyección de confianza, confianza en nosotros mismos, confianza en el género humano y, sobre todo, confianza en quienes nos dirigen.             Dieciséis meses de muertes y vacunas, dieciséis meses de miedo, dan para mucho. Hemos tenido tiempo de reflexionar mucho, y las conclusiones que hemos sacado son muy poco halagüeñas. A la primera conclusión que hemos llegado es que un país necesita confianza en sí mismo y en sus dirigentes, de lo contrario acabaremos viendo abrirse un abismo bajo nuestros pies.             Lo que hemos visto, sin embargo, es tan poco ejemplarizante, que a veces incluso hemos sentido una pizca de vergü