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Mostrando entradas de abril, 2013

UN PASO MÁS HACIA EL ABISMO

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            Hasta hace bien poco, cada vez que el índice de paro crecía, con la consiguiente alarma en la población, el ministro o ministra del ramo daba la cara, como en los tiempos de los asesinatos de ETA lo hacía el ministro del Interior. Hoy ya ni eso, quizás porque, como en La Peste de Camus, cuando las cifras se incrementan ya sin control posible, lo mejor sea “verlas venir y dejarlas pasar”.             Los datos de la Encuesta de Población Activa que este jueves publicaba el Instituto Nacional de Empleo, una vez más, han sacudido hasta los cimientos la sensibilidad de la ciudadanía, que ve cómo, día a día, avanzamos hacia el abismo sin que nada ni nadie sean capaces de poner coto al desastre.             Hemos pasado como por ensalmo la línea roja de los seis millones hasta instalarnos en los 6.202.700 personas desempleadas, o sea, un 27,16 % de la población, y, lo que es peor, sigue subiendo a un ritmo de más de 2.500 hombres y mujeres al día. Una auténtica tragedia,

EL RECURSO DEL ESCRACHE

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            La polémica abierta estas últimas semanas con el tema del “escrache” ha desbordado todo lo previsible, con lo que, presiento, no se ha hecho más que dar pábulo a lo que pretendían los organizadores de tales manifestaciones, en principio silenciosas. Otra cosa es que, a la hora de la verdad, consigan su objetivo primordial, del que hoy por hoy parecen lejos.             No puedo, empero, iniciar este artículo sin antes manifestar mi repudio por este burdo “vocablo”, al parecer argentino, pero que me recuerda inexorablemente el “cracher” (escupir) del francés. Ahora bien, lo esencial aquí es lo que entraña o lo que encubre, que no es otra cosa que forzar una situación dramática obligando a la clase política a actuar y, en lo posible, a remediar la retahíla de desahucios en que, en muchísimos casos, se ven sumidos muchos de los que se han quedado sin trabajo.             Como ocurre cada vez que algo afecta directamente a los políticos, les ha faltado tiempo para conde

JOSÉ LUIS SANPEDRO O LA EJEMPLARIDAD HASTA EN LA MUERTE

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            Mientras la prensa zalamera y culiparda rendía honores de auténtico mito a la inglesa Margaret Thatcher, una de las personalidades más nefastas para Europa, precursora, junto a Reagan, de los desastres que hoy nos asolan, y con unos cuantos miles de muertos argentinos sobre su conciencia –de ahí acaso su declive final–, como consecuencia de una de las guerras más absurdas e inútiles del siglo XX, eclipsando incluso la desaparición de la gran Sara Montiel –“Sara, contigo se hunde España”, gritó un admirador al pie de su tumba, como si España no estuviera hundida ya de por sí–, fallecía, en el más absoluto anonimato el entrañable José Luis Sanpedro, ejemplo de heroísmo y de rebeldía. “Cuanto más mayor me hago –solía decir–, más rebelde me siento”.                 Era la noche del pasado domingo día 7 de abril. Tenía 96 años, y cuando hablaba parecía un chaval. No debió de sentirse muy bien, porque, después de cenar, le pidió a su esposa Olga Lucas, compañera suya du

LA TÓPICA LIBERAL

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El coche alemán más español             Vivimos arrullados por un amplio abanico de tópicos por entre los que entran y salen a su antojo los privilegiados de turno, que hacen las leyes para, esencialmente, mantener su statu quo. Oímos, por ejemplo, a diario: “ La Justicia es igual para todos”. “Todos somos iguales ante la Ley ”. Y lo sostiene incluso el Rey. Pero todos sabemos que es rotundamente falso.             Lo único cierto es el viejo axioma rousseauniano de que el hombre nace libre y puro, y es la sociedad quien lo corrompe, a poco que se descuide. Soy de los que hace tiempo que dejé de creer en los cantos de sirena de la tópica liberal. Ni siquiera logramos acercarnos al tan ansiado desideratum socialista de la “igualdad de oportunidades”. Todos iguales, sí, pero, como decía Orwell, unos más iguales que otros.             Aquí el maldito embrollo en que nos movemos y que tan escandalizado tiene a los pobres incrédulos, lo generaron los cainitas de siempre, aco